Si preguntan por mi colección, debo decir incompleta, felizmente incompleta, si un día se completa no podría coleccionar más.
Conjugando modelos de factoría reciente y no tan nuevos, hasta llegar a antiguos con más de 50 años, vamos a repasar los autos que circularon por nuestras calles entre los años 1950 hasta entrados los 80´s, un legado humilde para quien me siga, o simplemente ir dejando huella...

martes, 18 de abril de 2017

Renault Dauphine (1965) - Autos Inolvidables Argentinos


Por que Dauphine y no Gordini? Se deben preguntar muchos seguidores de la colección y me sumo.
Las hipótesis se disparan, las pesimistas giran en torno a la reutilización del modelo ya que en el resto del mundo cualquier Renault que diga Gordini corresponde a un vehículo de prestaciones mejoradas o deportivas. Siendo este modelo un Dauphine y punto.
Entonces nace el fantasma de que nos ofrecen el Dauphine simplemente por que ya lo tenían y así como hoy esta aquí, mañana lo ofrecen del mismo modo en otro lado.
La optimista por otro lado espera el Gordini, que sería el mismo auto que diga Gordini quizá en dos tonos para marcar un poco más la diferencia. Sería como sacar de la galera dos veces el mismo conejo pero decir que se llama distinto en la segunda.


 Es simpático como todo auto pequeño, el esmero en los detalles y terminaciones cromadas enternecían por sus aspiraciones de ser un auto de mayor alcurnia.
Para muchos fué un auto aspiracional y motivo de orgullo, todo un sedán de cuatro puertas monocasco, todo un auto.
Tener un Dauphine era gran cosa, pero cuando salió el Gordini con unos caballos más era mayor el orgullo. Quien les escribe muchas veces se vió frente a hombres mayores de edad que a la hora de recordar el Gordini ponen los ojos entrecerrados como si hubieran tenido un caza interceptor para ir a trabajar.
La diferencia era notable, ya que el Dauphine más tranquilo acariciaba los 100km/h y un minuto tranquilo para llegar a esa velocidad. En cambio el Gordini con el motor mas comprimido se acomodoba en los 130km/h y mucho menos tiempo para alcanzarla.
Años 60s, 130km/h en un auto pequeño, los ojos que lo vivieron y lo recuerdan no mienten.


Para cuando tuve contacto con un Gordini su esplendor ya había pasado, sus formas penalizaban su rendimiento comercial y es que para los 70s ya estaba viejo el diseño, ni hablar en los 80s.
El Fiat 600, su eterno rival, bien pudo seguir por sus líneas más simples y simpatía infinita, la diferencia entre una auto antiguo y un clásico. El Dauphine y el Gordini se pusieron viejos de golpe, antiguos.
No obstante muchos de estos autos y sus poseedores se juraron fidelidad por gusto o por poder adquisitivo reducido.
Aquel muchacho joven que con su sueldo de la Fábrica Militar de Aviones logró comprarlo cero kilómetro, se casó, se fué de luna de miel, conformó una familia, se fué de vacaciones, enseñó a manejar a sus hijos y luego envejeció, los hijos se fueron, quedándose sólo con su mujer en una casita de barrio... y el Dauphine durmiendo en el patio esperando que sea Domingo para llevarlos al súper...
Pasó toda una vida con el mismo auto, es un historia harto repetida y más de un lector debe estar pensando en algún ancianito que conoció, que no sería muy diferente a mi ancianito.


Quiere que le cuente más de mi ancianito, le importa un carajo el Dauphine... Que largo será este día ya lo creo...
Mi ancianito vivía en un barrio tranquilo, su calle era asfaltada, poco transitada, donde mocosos feos jugaban una mezcla extraña de fútbol y pedradas a 50 metros de su domicilio.
Te hacía pasar, uno nunca quería entrar por que te tendrían horas amablemente secuestrado con su señora. Pasaba, me hacían sentar y miraba como ella buscaba batir el record de hacer comer galletas al prójimo, siendo uno el prójimo lamentablemente.
Mi ancianito en cambio se pone cómodo y acciona su disco rígido para bajar información en forma de anécdotas interminables. Para mí que ese viejo tenía WiFi, no puede recordar tanto una persona.
Para cuando tenía la boca seca de tantas galletas y escuchaba a la señora intentando abrir otro paquete (que por suerte no pudo) el crucifijo de la pared me guiñó el ojo y me dijo: "Hace calor".

-Hace calor???
-Te hace calor? Vení te llevo al patio!
-Sisisi me hace calor!


Mi ancianito me llevó a su patio, austero, de paredes cementicias con un vago recuerdo de pintura y persistentes hongos. Elogios a la higuera y su sombra, lamentos varios por que se enbichó el durazno... terminamos en un humilde techo de zinc.
Allí estaba su Dauphine con su pintura cuarteada y quemada, algo de tierra encima y los vidrios extrañamente impecables. "Ahhh siempre me gustan los vidrios limpios!" me decía señalando la luneta trasera llena de calcomanías como si fueran condecoraciones de batallas ganadas.

Uno las miraba y leía "Visité la Gruta de Tanti" "Recuerdo de Luján" "Difunta Correa" Y es que había un turismo eclesiástico fuerte en Argentina un par de generaciones atrás.
Y si bien Tanti no estaba muy lejos, los otros destinos eran respetables y fueron alcanzados en el pequeño Renault. Mi ancianito seguía hablando y yo le asentía con la cabeza mientras miraba el Dauphine y hacía mi propia interpretación de la historia, el tablero metálico tenía imanes de santos en abundancia y daban indicio que los viajes fueron más.

-Viejo ofrecele jugo de pelones al muchacho!
-Ya vamos!
-Pero tiene calor!
-Ay santo crist...

Mi ancianito me agarra del brazo y me lleva para otro lado, un pequeño asador de chapa con maderitas puestas con tiempo de sobra. "Ves! Siempre listo! A mi me gusta tener el asador siempre listo!" El sabía que la mitad de la jubilación se le iba en remedios, yo también, nos reímos por no llorar.


Sacamos ancianito, traemos Dauphine. Más específicamente la miniatura del Dauphine.
Si bien escuché varios comentarios negativos respecto a la calidad del mismo voy a decir que esta mucho mejor de lo que esperaba. Si se compara con otros de la misma colección incluso noto cierta mejoría en su factura... O en mi suerte.


La parte frontal tomada con un macro más que invasivo muestra detalles impensados en su insignia, como el detallado de las luces de posición casi imperceptibles detrás del paragolpes.
Patente legible. Luces con líneas ligeramente inclinadas, líneas que teniendo el modelo en mano no se ven directamente.


-Atrás sigue dando mucho, hasta parece pieza aparte la tapa del motor, ayudé un poco pintando el escape pero igual es interesante sin ese detalle.


La toma de aire lateral es llamativa aunque limitada a una pintada en gris plata, algo mejor por el tipo de modelo no es lógico exigir.
También se puede ver la dificultades en el encastre de los vidrios laterales. Detalles exagerados por la proximidad de la cámara vale repetir.


Darle un volante blanco fué una tentación. Seguramente otros llegarán mas lejos y se encargarán del tablero, aunque el color no se las va a hacer fácil.


Color que va entre un rojo ladrillo y marrón, es muy lindo y le sienta bien. Si se fijan para la misma cámara en algunas fotos sale rojo furioso y en tomas con menos luz refleja su color real como en la foto de arriba. Las llantas son austeras, correctas, aunque espartanas sin su taza cromada.


La insignia del guardabarros que dice Dauphine es un gran detalle, delicado comparado con los limpiaparabrisas.
Otro dato interesante es que en la parte inferior figura la rueda de auxilio, hubiera sido una gran cosa sino fuera por que en su diseño hicieron pasar un tornillo justo por el centro de la misma.
Una pena, prefiero no mostrarla. No le hace justicia a todo lo logrado en este modelo.


Dar mucho por poco, dar mucho con poco, quizá sea el lema de este pequeño Renault y por que no del auto.


Magníficent Renault Dauphine!

martes, 11 de abril de 2017

Ford Ranger 2015 - Federico Villagra - Dakar Argentina Bolivia Chile


Enero de 1992, Córdoba, Argentina. Un minibús llega a la Ciudad de Carlos Paz luego de un viaje de 40km desde la capital provincial. Apenas dobla el curvón al final de la autopista se ponen de pié tres adolescentes y se acercan al chofer:

-La cancha de rugby es a esta altura no?
-Si, son seis cuadras hacia el lago.
-Déjenos acá!
-Miren que son seis cuadras, pero cuadras santiagueñas...

Un joven Reyes miraba al chofer tratando de descifrar lo que sería una cuadra santiagueña. Chofer morrudo, cachetón, acogotado por la camisa celeste, cutis brilloso como si le hubieran frotado una empanada, pelo negro grueso y abundante... Holandés no era.
Del tablero colgaba una suerte de bolsito de cuerina de dudoso gusto, lleno de cassettes de folklore, arriba de todo Los Manseros Santiagueños indicaban que estaban en el top ten ya que buscar uno del fondo sería muy tedioso: Holandés no era.


Holandés no era, escuchaba Los Manseros Santiagueños y habla de cuadras santiagueñas.... Es Santiagueño!

-Chofer, que tan largas son las cuadras santiagueñas?
-Y son largas.
-Que tanto?
-Largas...
-Pero... largas largas?
-Largas...
-Mas o menos cuantos metros?

"Largas" volvió a contestar con las manos apretando fuerte el volante, las tenía de un tono rojizo con los nudillos blancos... Decidimos probar suerte y bajar del minibús.
Fuí el segundo en bajar, detrás de mí el menos iluminado de los tres seguía insistiéndole al chofer, quería saber la métrica exacta de la cuadra santiagueña.
Sucede que el tipo adoraba los decimales, el valor exacto y sentía realmente placer corrigiendo al prójimo con el valor preciso aunque fuera innecesario... La respuesta del chofer fué contundente:

-Son largas! Largas! Como la puta que te parió! Largas!


Fuimos por un camino secundario paralelo a la avenida hasta la esquina, donde una calle nos llevaría hasta el lago en línea recta: Primera cuadra, normal. Segunda cuadra, corta, La tercera empezamos a ver el lago de horizonte.
De casas pasamos a ver casonas, impecables, enormes, jardines que eran parques, que placer caminar un atardecer de sábado con semejante paisaje.

-Linda esta casa...
-Si, se parece a la que vimos hace un rato...
-No, no es igual, tiene tres metros menos...

La pendiente se sentía en los talones luego de un rato de caminata sostenida...

-Mierda esta cuadra no se termina nunca!
-Hace cuánto que estamos en la cuarta cuadra?
-Es la tercera...
-451 452 453 454 455 456 457 458
-Qué carajo estas contando?
-461 462 Los pasos! 463 464 465


La inclinación se hizo menos pronunciada, el tráfico de vehículos era inexistente, bajamos de la vereda para tratar de ver mas lejos camiando por el centro de la calle.

-Y si volvemos?
-Hace mas de media hora que estamos caminando! Volver y en subida?
-(Susurrando) 578 579 580 581 582

LLegamos al llano, sobre el asfalto había arenizca arrastrada por la lluvia de días anteriores....

-Esa es una...
-Esquina! Llegamos a la esquina!
-Todavía no 631 632 633 634
-Deja de contar querés!
-657 658 659 y 660! Son 660 pasos la cuadra santiagueña!
-OK
-660 pasos!  330 metros!
-Sos rengo gordo, no son iguales tus pasos
-No le digas!
-660 pasos! (susurrando haciendo números) 330 pasos de medio metro y 330 pasos de 40 centímetros...


Por suerte las cuadras siguientes fueron más breves, entre gentiles eucaliptus cruzaban diagonales que hicieron la caminata hasta el lago algo más cercano a lo que uno imaginaba.
No era amor por el rugby lo que nos acercaba a la cancha, sino la carrera de motocross nocturno, toda la cancha transformada en una pista de motocross, tribunas, equipos oficiales de Honda, Suzuki, Yamaha, Kawasaki...
Entonces llego la hora de pedir calcos! Merchandising! Lo que venga! Las manos llenas de papeles de las concesionarias oficiales, motos de ensueño en aquel entonces y la ya clásica gráfica del motocross con colores estridentes y una tipografía salvaje.
En algunos de los folletos aparecían fotos de los pilotos estrella como una suerte de superhéroes con el nombre abajo, lo primero que llamaba la atención es la cantidad de nombres anglosajones.
El primer pensamiento que tuve es que si fueran realmente buenos serían estrellas en el país del norte, no andar probando suerte aquí.  Luego seguí pasando folletos y apareció un rostro francamente inolvidable:

-Y éste quien es?
-Villagra

Seguimos caminando entre nerviosas aceleradas de motores de dos tiempos que nos perfumaban con aceite de ricino. Nos fuimos a la tribuna, bien arriba, al centro, ahi la vista dominaba todo el circuito.
Primero largaron las categorías infantiles, insufribles motitos de mínima cilindrada en un circuito con un trazado diferente, reducido, como mi espíritu de espectador que se reducía por no recibir emoción alguna.
Debe ser por eso la existencia de promotoras, las calzas enterradas entre cachetes tienen un poder curativo que me ayudaron a sobrevivir las dos mangas categoría junior.


Le siguieron los cuatriciclos, a diferencia de las motos, el mayor espectáculo lo dan cuando se dan una piña y salen despedidos para cualquier lado. La emoción fue en aumento, incluso tres pilotos me entretuvieron clavándose de punta, volando como superman y luego berrincheando al lado del cuatriciclo al ver que perdieron la carrera.
Le siguió la categoría 125 de motocross que fué muy entretenida, incluso sorprendente en el gran salto justo frente a la tribuna. Pero faltaba la 250, la verdadera estrella de la noche.
Cuando llegó su turno la tribuna gritaba, había fans de algunos corredores gritando a garganta pelada nombres anglosajones como si fuera un club de fútbol del ascenso.

Usted, sí, Usted! Imagínese sentado en un tribuna donde a su izquierda daban ánimo a un tal Matthew o algo así y del otro lado a un tal Peter... Dígame si no se parecía una insulsa película de beisbol que suelen pasar por TV los domingos a la tarde?


Largó la primera manga y el espectáculo fue impactante, aceleradas que parecían trompadas, saltos descomunales, pareciera que una motocross de 250cm3 de 2 tiempos con sólo pasar por un ladrillo salta cuatro metros para arriba... O es el piloto... no no no... es la moto, los últimos tambien saltaban.
En la segunda manga ya sabía mas o menos quienes eran los pilotos de punta y además que objetivos perseguían:

Los últimos trataban de terminar la carrera y no abandonar.
Los de la mitad del pelotón eran mas interesantes, trataban de terminar la carrera sin que les saquen vueltas de ventaja.
La elite de adelante en cambio era más extraña, dudaban entre dedicarse al show o ganar.

Parece una pregunta estúpida, se corre para ganar, pero en al gran salto los pilotos extranjeros gustaban de hacer piruetas en el aire nutriéndose de la ovación del público en la tribuna.
Así el segundo pasaba al tercer puesto tras acostar la moto a 5 metros de altura y volver a caer con las ruedas hacia abajo para luego luchar para recuperar su puesto en lo que queda de circuito.

Cuando pasó el asombro por la destreza de dichos pilotos ganó el sinsentido: imagine a su piloto preferido ponerse acrobático en una carrera para impresionar en desmedro de su puesto y resignando segundos para alcanzar la punta. Después de todo, sigue siendo una carrera, la supremacía del más veloz, no un concurso circense.



Así las cosas uno empieza a pensar en una justicia poética deseando que venga uno de atrás y los pase a todos y efectivamente fué lo que pasó: Había un piloto de manejo preciso y eficiente que sólo buscaba estar en el puesto más alto posible. Despojado de piruetas y de teatralidad en los saltos el tipo venía acelerador a fondo y recto, corte y curva y de nuevo a fondo: Era Villagra

Cómo se veía a Villagra en aquél entonces? Pues era un tipo delgado, muy delgado, una ventaja en esta disciplina. Uno lo seguía con la vista por el circuito, iba echando putas pasando resagados, buscando acortar ventaja. Frente a nuestros ojos, en el gran salto se hacía mas notable ya que en su búsqueda constante de ir más rápido terminaba saltando un metro mas alto que el resto.

El curvón se empezaba a erosionar con las vueltas y Villagra seguía, quería su primer puesto, empezó a buscar vuelta tras vuelta mas arriba de peralte.
Si se tiene en cuenta que era una cancha de rugby, con tierra puesta para la ocasión y que los montículos no estaban apelmazados como si fuera natural, pasar por la zona alta ejerciendo presión era correr el riesgo de pasar de largo y quedar sentado de culo jugando con tierra.


Pero Villagra en cada vuelta buscaba más arriba, a la vez ir más arriba le daba un radio de giro más amplio y entraba a la recta más rápido, encaraba el gran salto y salía como un cachetazo para arriba y caía cada vez más lejos.
Ya en las últimas vueltas salía del curvón con tanta velocidad que alcanzaba a tirar un cambio más que el resto y saltaba... para aterrizar seis... siete metros más allá que el resto.


Llegó a pasar a un resagado por arriba en ese salto, el dramatismo ganó a la estética, en la tribuna ya no aclamaban las piruetas en el aire, esperaban a Villagra, que seguía en ese ritual suicida de ir cada salto más arriba y mas lejos.
En las últimas dos vueltas cuando aterrizaba la moto apenas le daba el tiempo para doblar ya que prácticamente se le terminaba la pista (O literalmente se la acababa la cancha). "Vamos Coyote carajo!" gritaba la gente y hasta se sentía gustito a ídolo en la boca al decirlo.

Pasó el tiempo, el motocross si bien es llamativo no lo es tanto en éste país, incluso tiende a desaparecer de los primeros planos deportivos por años.
Pero llega la noticia de que Villagra se estaba probando para correr el Rally. Había espectativa pero el Rally a diferencia del motocross no es tan parejo mecánicamente hablando. Verlo correr por TV me dió pena, no importaba cuánto acelere el auto no le daba ni la mitad del brillo de sus épocas de piloto de motocross. Ganó nueve campeonatos de Rally Nacional... Pero a la hora de medirse con los WRC le faltaba auto sin lugar a dudas.


Vuelta de página, de la cima sólo se desciende, como en aquellos saltos obtusos en Carlos Paz. Pasan los años y uno ya tiene que trabajar... también olvidar.

Año 2002, Suena el teléfono en el trabajo...

-Hola?
-Hola buenas tardes, hablo del Villagra Racing Team.
-(?) Quién habla?
-Villagra.
-Villagra... Coyote?
-Si el Coyote Villagra...
-COYOTEEEE!!! Yo te ví en Carlos Paz y después... después... NO TENDRIAS QUE HABER DEJADO NUNCA EL MOTOCROSS!!!
-Vos decís? (Con tono extraño)

Le conté de forma resumida lo que les vengo contando y luego me sorprendió su actitud contrariada, no era para menos, decirle al tipo que era un tremendo talento camuflado en un auto de rally.

Pasaron más años hasta el 2015, sentado en casa viendo la largada del Dakar, llega el turno de Villagra y una voz comenta: "Villagra, piloto del rally nacional..."

-Y te quedás corto! Qué carajo sabrás!

Luego de decirlo salí a fumarme un pucho... Pensé en aquellos tiempos... Pero claro! Ya habían pasado mas de 23 años!
Vamos a ver la Ranger de Villagra a la tele a ver que tal está... linda.... linda la Ranger... PERO SI LA DABAN UNA MOTO LES ROMPÍA EL CULO A TODOS!

Y la miniatura?


La miniatura es tan extraña como el vehículo real, hasta diría bizarra viendo la caja de carga que no carga nada, es más, apostaría que Ford insistió en dejar esas protuberancias traseras para seguir dando la imagen de la Ranger, otra razón no imagino.
Aún así el aparentar da tanto trabajo como ser, el modelista bien se las vió jodida en dar fidelidad a esa zona cóncava que concentra miradas.


Alguna vez el Coyote Villagra se habría imaginado inmortalizado de esta manera? En una miniatura vendida de manera masiva? Antes que muchos pilotos de otras disciplinas?
Creo que la imagen vale tanto como una copa. Qué se sentirá ver como compran la camioneta en miniatura con su nombre? En definitiva, un Villagra de vitrina.


El snorkel luce muy bien, pero las verdaderas vedettes son las publicidades. Comprar un modelo en un kiosko hecho en China que diga "Fiambres La Piamontesa" es un bucle muy grande: Córdoba - China - Córdoba... los de Brinkmann deben estar contentos.


También son notorias las tomas de aire en las ventanillas traseras con el logo de YPF, nuestra petrolera de cabecera.
Le siguen el Banco Macro, SpeedAgro y sobre la rueda delantera Amortiguadores Monroe... Así sinceramente da gusto tener vehículos de competición.


Las ruedas muy cuidadas, la calidad del modelo en general es muy buena, dada su complejidad sube más la nota.
Como se puede observar en la sucesión de fotos, abundan detalles y puntos fuertes.

Qué mas se puede pedir? Esperar no aburrir con una nota extensa!

Villagra terminó en el puesto 27 en el Dakar 2015



-Magníficent Ford Ranger Dakar!!!
-La cuadra santiagueña tiene 297 metros!
-Callate gordo!
-Es cierto! (330 x 0.5) + (330 x0.4).... SON 297 METROS!

sábado, 1 de abril de 2017

Volkswagen Kombi - Autos Inolvidables Argentinos


 Empezamos discutiendo, la base del modelo reza "Volkswagen T2 b 1982" aunque el mismísimo concesionario VW en Argentina le llamaba Kombi. En los clasificados de autos usados se venden como Kombis y si por casualidad se buscan como T2 en un sitio de ventas sólo encontrarán modelos de las mismas ya que las reales fueron, son y serán Kombis en Argentina.

Es para eruditos y conocedores de VW trazar la línea T1, T2 y T3... Siendo para nosotros la T2 la única vendida (ya que las restantes existen aquí pero son una rareza) es nuestra única Kombi.
La exquisitez de distinguirla de la antecesora y la posterior es (por lo menos aquí) inútil.


Rebobinando hasta 1982 para dar con la Kombi en Argentina: no creo que haya sido un boom inmediato ya que ese mismo año estábamos en guerra. Pero al año siguiente con una actividad comercial (Y publicitaria) floreciente fue toda una novedad.
Una se imagina un éxito inmediato con un vehículo de probado valor utilitario y así fué. Aunque a diferencia de otros países donde ya se venía produciendo fué un romance corto. El motivo? Un par de años después salió la Renault Traffic.
Renault ofrecía un vehículo de mecánica más tradicional a nuestro gusto y además eran los mismos motores del Renault 12 en un principio y luego usaron los del Renault 18. Motores conocidos, potentes y confiables.


La Kombi con su archiconocido motor enfriado por aire resultaba algo exótico, mucha herencia tecnológica de años de Escarabajos y Kombis, mucho saber de "enciclopedia" pero... hasta el sonido en ralenti resultaba extraño y para trabajar se necesita algo que ande siempre y si se rompe que se arregle rápido.
Aún así muchos se aventuraron a tenerla con resultados muy satisfactorios y tuvo se bola de nieve en las ventas.


Debo tomar distancia del fascículo que acompaña al modelo que dice  "El vehículo Paz y Amor" cuando en Argentina se compró para laburar: Reparto, Escolares, Servicios Técnicos, Entes gubernamentales, Laboratorios, Ambulancias... Se puede seguir enumerando si se quiere pero todos usaron una Kombi.
Hippie con plata para comprar un Kombi 0km resulta difícil de encontrar, para comprarla en buen estado hoy... se necesita tanta como de 0km ya que se consideran de colección.
El fascículo lo escribe Parabrisas, bueno, disiento con ellos. Es más, en el interior del fascículo si coincidimos en el carácter utilitario pero la tapa apunta a un sentimentalismo inexistente en estas tierras...


Cita obligada es hablar de nuestra querida Galgo que en los 80s sacó jugo a sus modelos a escala de la Kombi. El gran panel trasero sirvió de comodín para vestirlas de las más variadas marcas: Topper, Nesquik, Alfombras Meyer, Aerolíneas Argentinas, Bagley... No era el mejor modelo, sus proporciones eran de terror pero reflejaban muy bien su uso.


La motorización de la Kombi era modesta, justa diría, recuerdo cuando los servicios de emergencia médica las adoptaron elevaban su techo alterando el punto de gravedad. El resultado era encontrarlas tumbadas cuando doblaban en un esquina a alta velocidad...
Que tan rápido? Depende... Pude ver monjas rompiendo la barrera del sonido con una de estas kombis (Perdoname Jorge Raúl, Cóndor de Traslasierra, si hubieras visto a esa monja doblar a lo que dé y enterrarle el taco del zapato negro al acelerador para que salga sin perder RPM... Si la hubieras visto! O corrías en kombi o llevabas la monja al rally)

Vamos a tratar el modelo! Del fascículo la unica informacion relevante es que se trata del número 14 (circulito, en la tapa, arriba, a la derecha) después sirve para contrastar ya que sólo trae fotografías de la Kombi real.


El modelo que llegó a modellbaus es el que le podría haber tocado a cualquiera, en este caso vino con la firma del fabricante: PCT, el mismo que fabricaba los autos de la colección de Brasil.


El paragolpes trasero vino doblado hacia atrás. Por suerte luego del desarme habitual del modelo se pudo enderezar, con un poco de persistencia doblándolo en sentido opuesto. Ayudó mucho que el plástico empleado para esta pieza es flexible.


Para hacerlo fué necesario retirar la base que reniega de tornillo alguno, está sujetada por dos cuñas de plásticos aportadas por el paragolpe delantero al frente y la matrícula en la parte trasera.
Método poco amigable ya que sólo pudo descubrirse luego de arquear todo el chasis plástico para abrirlo, nada se rompió al menos.


Quizá se pregunte sobre la necesidad de abrir el modelo, entonces le cuento, detrás del paragolpes está el silenciador y el escape, si se endereza el primero, se rompe el segundo.
Por otro lado, no sé si es aceite o vaselina, pero el interior es oleoso, incluso en los cristales, se debe acceder al interior para un hisopado que retire dicho exceso de lubricante.


Las ventanas laterales tienen un método de encastre poco feliz. Por un lado van remachadas al techo, pero no hay un elemento plástico en la parte inferior  de las mismas que garantice su alineamiento, así verán que hay ventanas que tienden a salir hacia afuera, incluso los ventiletes delanteros...


La pintura ya ni vamos a hablar del tono, si me preguntan por el color "natural" debería ser blanca, como todo utilitario, opción amarillo huevo.
Este color me resulta familiar de VW quizá un poco más grisáceo. Pero el más habitual seguro que no. La aplicación de la misma parece buena...
Aunque mi kombi salió de producción en el turno del chino nuevo que todavía no se da maña con el pegamento y bueno... lo odio.


Y también lo detesto... Parece que la foto fuera de mala calidad pero en realidad es una óptica con pegamento generoso...



Por otro lado el interior es bueno,  la kombi real es espartana y primordialmente negra en su interior, nada que pintar, poco que detallar. Muy bien las formas y el volante es específico del modelo que ya es más de lo que se puede pedir.



Insertos voluntariosos los guiños delanteros son indispensables junto a las ópticas  para dar notoriedad a un modelo tan liso.


Las luces traseras decoloradas y con problemas de fijación. Fueron ayudadas en casa para que el rojo sea rojo y el naranja naranja. La matrícula trasera por otro lado me resulta muy pícara, hace que la gente que usa lentes los busquen en sus bolsillos pensando que ven borroso.


Nota: Luego de publicar el presente informe un comentario anónimo hizo una observacion interesante, las ópticas traseras estan puestas de manera invertida. 
Al tener una forma simétrica, regular, en el momento del ensamble existe un 50% de probabilidad de que queden puestas con la luz de retroceso arriba.
Un fifty-fifty o como prefiera llamarle. Ya parece una regla que si existe la probabilidad de que quede mal puesto un inserto así será con estos modelos.


Primero con alcohol y un hisopo se decoloraron las ópticas para volver a darles color en la secuencia correcta. La óptica derecha no ofreció dificultad alguna, pero la izquierda sí, la tonalidad naranja no se pudo quitar.  Fué necesario despegarla y volver a colocar de manera correcta dejándola como en la foto de arriba, de paso corregimos la pésima colocación de la misma que se observa en fotos anteriores.

También pude constatar que fué en vano desarmar el modelo para dicha correción (Con lo trabajoso que es!) los agujeros detras de las ópticas no son pasantes. Simlemente hay que palanquearla con un destornillador de relojero desde uno de sus lados.

El resultado final (luego de volver a darles tinte) fue dentro de todo satisfactorio:



Los paragolpes específicos de la "kombi que supimos conseguir" en definitiva son lo mas notorio y rescatable si ya se tienen otras kombis. Uno dice: "Ésta es la Argenta!"
También me gustaron mucho las ruedas, perforaciones minúsculas, atinadas las tazas y la pisada de las mismas tiene el ancho adecuado.


Las escobillas salieron bien puestas! Los espejos los pude acomodar aunque son de una fragilidad notoria.


Las branquias laterales parecen pintadas en un primer vistazo y en un segundo vistazo también. Sin embargo estan en la carrocería de zamak las ranuras, bien por el molde aunque los barrotes negros pintados me resultan un tanto exagerados.


Que nos queda de lindo? Y.... La tapa del combustible! Muy VW!

Ponemos la tapa y nos vamos!



Magníficent Kombi!!!